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En ceremonia de Izada de la Bandera en el BCIE:Presidente Hernández rinde tributo a los nuevos héroes y heroínas de la patria que enfrentan la pandemia

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Tegucigalpa- El presidente Juan Orlando Hernández rindió tributo hoy, durante el acto de Izada de la Bandera Nacional y lectura del Acta de Independencia, realizada en la Plaza de Banderas del Banco Centroamericano de Integración económica (BCIE), a los nuevos héroes y heroínas de la patria, que trabajan en diversos ámbitos para enfrentar la pandemia de covid-19 y salvar la vida de muchos hondureños.

El gobernante subrayó que a pesar de la adversidad sufrida con la pandemia “a esta nación bendecida la seguiremos construyendo con coraje y determinación, con amor y sabiduría”.

Hernández asistió en compañía de la primera dama, Ana García de Hernández, y de miembros del Gabinete de Gobierno, al acto que se realiza cada 15 de septiembre en el marco de la celebración de las Fiestas Patrias y que esta vez se realizó bajo los protocolos de bioseguridad por la pandemia de covid-19. 

En la cita participaron, además del presidente del BCIE, Dante Mossi, el alcalde Tegucigalpa, Nasry Asfura; la vicepresidenta del Congreso Nacional, Gladys Aurora López; el representante de la Corte Suprema de Justicia, Edwin Ortez, y los embajadores de los países de Centroamérica,  entre otros.

Además de la bandera de Honduras, también se izaron las de Guatemala, Costa Rica, El Salvador y Nicaragua, acto que estuvo a cargo de cadetes de la Academia Militar de Honduras General Francisco Morazán; en la ceremonia también estuvieron cadetes de la Academia Naval de Honduras, la Academia Nacional de Aviación y la Academia Nacional de Policía. 

El alcalde Nasry Asfrua leyó el Acta de Independencia de Centroamérica firmada el 15 de septiembre de 1821 en Guatemala.

A continuación el mensaje del presidente de la República:

· Señora Vicepresidenta del Congreso Nacional, Gladys Aurora López

· Señor magistrado de la Corte Suprema de Justicia, abogado Edwin Ortez

· Señores y señoras diputadas del Congreso Nacional de la República

· Secretarios y Secretarias de Estado

· Señores miembros de las Fuerzas Armadas y Policía Nacional

· Excelentísimos representantes del cuerpo diplomático y organismos internacionales

· Representantes de las iglesias Católica y Evangélica, academia y sociedad civil

· Representantes de los medios de comunicación que hoy nos acompañan

· Pueblo hondureño,


¡Viva la Independencia!

¡Viva Honduras!

¡Viva Centroamérica!

Hermanos hondureños y centroamericanos:

Hace dos siglos, valientes próceres ofrendaron sus vidas para dejarnos un legado de paz y libertad. Ellos lucharon incansablemente por heredarnos una región próspera, libre y soberana, inclaudicable y justa para todos los centroamericanos.

Ese amor por Centroamérica no tuvo límites y en ese afán, lucharon hasta la muerte contra el dominio y la opresión.

Ni la muerte ni el destierro ni la amenaza pudo contra sus convicciones, sus sueños y anhelos.

Hoy, cuando estamos a las puertas del Bicentenario de Independencia, reconocemos el coraje de Lempira y el espíritu indoblegable de nuestro general y paladín centroamericano Francisco Morazán.

Reconocemos la sabiduría del sabio José Cecilio del Valle y la honradez del general José Trinidad Cabañas. Admiramos ese espíritu reformista de nuestro primer jefe Supremo de Estado, don Dionisio de Herrera, y el humanismo del padre de la cultura hondureña, don José Trinidad Reyes.

Gracias a ellos y a tantos hondureños y hondureñas que siguieron su legado, esta patria hermosa, este país cinco estrellas, esta nación bendecida, la seguimos construyendo con coraje y con determinación, con amor y con sabiduría. Esta es la madera de la que estamos hechos los hondureños y por ello, tenacidad es la que nos sobra para levantarnos cuando caemos de rodillas por la adversidad.


En el espíritu indoblegable de Lempira y Morazán radica nuestra grandeza y por ello cito las palabras eternas de nuestro general: “La grandeza de una patria no se mide por la extensión de su territorio sino por la dignidad y el honor de sus hijos”.

Y dignidad y honor es lo que nos sobra a los hondureños que sentimos un amor profundo por esta patria que nos vio nacer. Somos más los hondureños buenos que luchamos por construir el legado que nos heredaron los padres de la patria, porque nunca nos ha movido otro interés que no sea el de heredar a nuestros hijos y nietos una nueva Honduras, con hechos, con más acción y menos palabras.

Hermanos hondureños,

La conmemoración de este 199 aniversario de Independencia si bien es atípica, la hacemos con el corazón en la mano y el espíritu compungido. Un enemigo invisible y hasta hace poco desconocido nos ha atacado sin piedad, y nos hirió profundamente.

Ni nosotros, los hondureños, ni ningún otro país del mundo lo esperaba y estaba preparado para enfrentarlo. Hemos visto sucumbir en esta pandemia por el Covid-19 a las grandes potencias con los sistemas de salud más robustos y sofisticados.

Ellos cayeron de rodillas.

Nos tocó ir a la guerra, con un frente de batalla que en su primera línea tiene a los nuevos héroes y heroínas de la patria.

Ahí, en esa primera línea, está nuestro valiente personal de salud, los que enfrentan esta enfermedad; me refiero a enfermeras, médicos, anestesistas, microbiólogos, camilleros, en fin, todos los que de una o de otra manera aportan su grano de arena para que nuestro sistema de salud esté a la altura de las circunstancias. A pesar de cómo lo encontramos.

Y junto a ellos, los socorristas, policías, soldados, brindando seguridad día y noche. En cada militar, en cada policía y en cada guía de familia que ha recorrido cada rincón de nuestra patria, llevando sacos de alimentos sobre sus espaldas, a los más humildes, a los más necesitados con la Operación Honduras Solidaria, que jamás se había realizado en ningún país, y es allí donde vemos la solidaridad y de esa madera estamos hechos los hondureños.

Quiero recordar que sobre sus espaldas, para garantizar la seguridad alimentaria de nuestro pueblo, allí en ese grupo de hondureños veo a un héroe y a una heroína.

Y los veo también en cada agricultor que, pese al riesgo, decidió ir a los campos de cultivo para hacer producir la tierra. Con su laboriosidad y con el sudor de su frente hemos logrado mantener a salvo a nuestro pueblo, y con suficiente producción de alimentos y probablemente en la próxima cosecha, en la segunda tendremos capacidad no solo de darle a Honduras, sino de exportarle a las otras naciones de la región. Gracias héroes del campo.

Hay héroes y heroínas en cada hondureño que con responsabilidad y mucho amor propio ha tenido que sacrificar poco o mucho para salir victoriosos de esta dura prueba.

A todos los que han trabajado, a todos los que se han entregado, a pesar de la adversidad, de la dureza de esta pandemia y de esta tragedia mundial de la cual Honduras, no se ha escapado tampoco, allí está la famosa frase de las Escrituras: por sus hechos los conoceréis. Allí están los resultados de los buenos hondureños y buenas hondureñas.

Hablando las cosas como son, no ha sido fácil, sé que no ha sido ni seguirá siendo fácil para nuestro pueblo. Por eso es muy importante entenderlo para después concluir que en la unidad está la fuerza. En la unidad de la mayoría de los hondureños de buen corazón está la fuerza que de la mano de Dios nos sacará adelante de esta situación tan difícil.

Unámonos todos, este es el momento para demostrar de qué madera estamos hechos y qué tenemos anidado en el corazón.

Recuerden que el hombre bueno, del buen tesoro de su corazón, habla lo bueno. Y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón, habla lo malo. Porque de la abundancia del corazón, habla la boca.

Es el momento de brindar amor y solidaridad. Miles y miles de hondureños han perdido sus empleos y nuestra economía, si bien venía sana, ordenada y robusta, como pocas en el continente, como pocas veces en la historia, hoy ha sido golpeada con severidad. Debemos reinventarnos para reactivar cuanto antes todos nuestros sectores productivos y seguir generando empleos y prosperidad para todos.

Lo dije en marzo, y lo vuelvo a reiterar ahora: debemos prepararnos y enfrentar esta pandemia pensando en el peor de los escenarios.

Gracias a ese compromiso de cada hondureño, esos pronósticos catastróficos que para junio nos proyectaban tres millones de contagios, no se han cumplido. Gracias a Dios por ello.

Y no porque nuestros científicos y los internacionales se equivocaron sino porque cada hondureño ha puesto de su parte, atendiendo al pie de la letra todas las recomendaciones y las medidas drásticas que hemos adoptado.

Por eso quiero decirles este día: no bajemos la guardia, por favor no creamos que esto ya pasó. Enfrentemos esta nueva realidad con disciplina y compromiso, para con cada uno de nosotros, para con nuestras familias, ya para con la humanidad.

Hermanos hondureños, si bien tenemos un control de la pandemia y los casos, las muertes y la presión hospitalaria ha bajado considerablemente, repito, no es el momento para bajar la guardia, no es el momento de confiarnos.

Hoy más que nunca debemos seguir trabajando unidos como nación para derrotar a este enemigo mortal, que no solo afecta la salud, sino la economía y afecta la mente, el espíritu, el ánimo de los individuos y de los pueblos.


La mejor vacuna que tenemos a la mano es la capacidad que Dios le ha dado a cada ser humano, de entender la dimensión del riesgo, y cuidarse, cuidar a su familia y cuidar al prójimo. Esa es la mejor vacuna y se ha demostrado aquí en  Honduras.

Hoy, una vez más, extiendo mi mano para que juntos con los demás sectores de la sociedad construyamos todos los puentes de entendimiento que se requieran porque, de por medio, hay vidas valiosas que salvar.

La vida humana será siempre el eje transversal de nuestras decisiones y hoy lo vuelvo a dejar muy claro: entre salvar la vida y salvar la economía, siempre predominará la vida.

De la mano de la Mesa Multisectorial, de hombres y mujeres comprometidos y representantes de distintos sectores, vamos a encontrar ese equilibrio y lo haremos con mucha responsabilidad, con disciplina, con inteligencia, llevar de la mano la salud y la economía.

Mientras tanto, rindamos honores a todo el personal de salud que sí ha trabajado frente al Covid, al personal de socorro, de seguridad y defensa,  varios han perdido la vida en esta batalla. Y eso la patria jamás debe olvidarlo. Ellos son nuestros héroes y heroínas y su sacrificio no será en vano.

Elevemos nuestras oraciones y mantengamos nuestro pabellón a media asta para recordar a cada hondureño que perdió esta batalla, está con nosotros o nos está viendo desde el cielo. Que Dios dé el bálsamo de la resignación cristiana a todos sus seres queridos y oremos todos los días pidiendo al creador por los enfermos, por toda Honduras y la humanidad.

En honor a todos ellos, me comprometo a seguir transformando nuestro sistema de salud. Cuando termine esta pandemia, Honduras tendrá un sistema de salud muy cercano a la gente, muy humano, muy cercano a la aldea, el barrio, el caserío, y un sistema de instalaciones, de centros de salud y hospitales que jamás se han visto en la historia.

Cueste lo que cueste, vamos a terminar con décadas de abandono y acabaremos de raíz con los problemas estructurales que lo convirtieron en un sistema indigno, arcaico e inhumano.

Hoy, ante la patria, reitero mi compromiso de trabajar sin descanso, para que juntos con la gran mayoría de los hondureños podamos  vencer a este enemigo, sin descuidar ni por un instante todo lo que hemos hecho para derrotar:

· El narcotráfico

· La corrupción

· Los homicidios y la extorsión

· La pobreza extrema

· El analfabetismo

· El cambio climático

· La migración irregular y la trata de personas

Vamos a levantarnos, con hidalguía, sin miedo, y juntos seguiremos construyendo una nueva Honduras con hechos y no palabras. 

Cueste lo que cueste:

· Vamos a reactivar el turismo. No se sientan solos los luchadores del turismo. Vamos a estar con ustedes como hemos estado desde el inicio de nuestra gestión, porque tenemos un enorme potencial que mostrar al mismo pueblo hondureño y al mundo, bellezas que Dios le ha dado y que solo se encuentran en Honduras.

· Seguiremos convirtiendo a Honduras en el Centro Logístico de América. Seguiremos construyendo los corredores, los aeropuertos, las nuevas aduanas, la tecnología para estar a la altura de las circunstancias. Dejaremos a Honduras con las mejores carreteras e infraestructura de la nación.

· Haremos de Honduras el mayor productor de alimentos de la región, como ahora está ocurriendo en el Corredor Seco de Honduras, donde hace algunos años lo que había era pobreza y miseria, y ahora existen productores capacitados, con todo un sistema de conocimiento, sistemas de riego, y son capaces de producir mensualmente 2.5 millones de libras de vegetales que antes no existían en Honduras. Esa es la nueva Honduras que estamos construyendo.

· Seguiremos apoyando a las Mipymes que nos generan más del 70% de los empleos, democratizando el acceso al financiamiento. Y hoy Día de la Independencia, le digo al sistema financiero hondureño, bancos, cooperativas, financieras: los clientes que han sido buenos antes de la pandemia, por qué no van a seguir siendo buenos cuando les tiremos el salvataje, para poderlos levantar, y que vuelvan a soñar y a producir. Esos han sido sus clientes. Que los han hecho grandes, bancos, cooperativas y financieras de Honduras. Allá en los mercados, allá en una esquina, donde está un luchador que lo que ocupa es la mano para volverse a levantar, allí tenemos que estar juntos. Mi llamado al Congreso Nacional, a la Comisión de Banca y Seguros, al Banco Central, a los directivos de los bancos, cooperativas y financieras: no dejemos solos a los luchadores humildes de la micro, pequeña y mediana empresa, porque allí está más del 70 % de los empleos de Honduras. A ellos debe estar dedicado también nuestro esfuerzo, no mañana ni pasado, es ahora, y yo Juan Orlando Hernández estoy listo para sentarme y llegar a acuerdos por ellos. Porque de ellos depende una enorme cantidad de familias en el país y es un gran pilar de nuestra economía.

· Haremos realidad el sueño de miles de familias de alcanzar el sueño de ser dueño de su propia vivienda. No vamos a deja que ese proyecto se interrumpa, venía bien.

· Seguiremos impulsando todos nuestros sectores productivos con tasas históricas de 8.7 %, financiamientos que antes no se miraban, seguiremos con ellos. 

· Heredaremos a Honduras un Estado Abierto, ágil y transparente desde la administración pública.

· Vamos a construir una Honduras en paz, con menos violencia, ya verán ustedes cómo cerraremos este año, gracias a los héroes y heroínas de los sectores de seguridad y a los buenos hondureños, Atrás habrá quedado esa tragedia de una violencia que nos arrebató tantas vidas y separó tantas familias.

Voy a hacer lo que tenga que hacer para que Honduras sea la tierra de prosperidad y paz que soñaron y por la que lucharon nuestros próceres.

Y esto lo haré desde cualquier trinchera, ya sea desde la Presidencia de la República, y después de entregar a quien el pueblo hondureño decida, desde cualquier trinchera como ciudadano. Y esto lo haré porque creo que ese es mi deber.

Ya hemos sido convocados a una nueva justa electoral y si bien será un proceso interno y primario, es una demostración inequívoca de nuestra vocación democrática.

Y desde el Poder Ejecutivo que es nuestra responsabilidad, apoyaremos en la esfera de nuestras atribuciones todo ese proceso electoral porque es la fiesta democrática de Honduras y de allí saldrá el nuevo presidente o presidenta, alcaldes, diputados, para el próximo periodo y nosotros acompañaremos ese proceso.

Hermanos hondureños y pueblos centroamericanos:

En la actualidad pasamos por uno de los períodos más difíciles de la humanidad entera, que nos obliga a celebrar de manera diferente esta fiesta patria y rendirles tributo a esos héroes cuyo sacrificio y pasión, hicieron posible que estemos aquí hoy orgullosos de ser hondureños. 

Sin embargo, es precisamente en estas situaciones de crisis que vuelven a surgir otros héroes, también dispuestos a arriesgar su vida por la de sus compatriotas, por el país que los vio nacer.

En esta batalla contra la peor crisis de los últimos 100 años, héroes anónimos libran una dura lucha contra un enemigo invisible que también atenta contra nuestras libertades: el covid-19. Un virus con la capacidad de detener el mundo y cambiar radicalmente nuestra forma de vivir. 

Quién no quisiera volverse a saludar, darle un beso y un abrazo a su madre, a sus hijos, un abrazo fuerte a un amigo, pero eso ha cambiado. Son detalles que si los transportamos a otros ámbitos de la vida nos permite entender de qué estamos hablando.

Es por ello que hoy particularmente en un día tan especial e importante como hoy, quiero hacer un reconocimiento a los héroes de Honduras actualmente.

Mi respeto y mi agradecimiento a los profesionales de la salud, médicos, enfermeras, laboratoristas, a todo el personal auxiliar de salud, aseadoras, guardias de seguridad, socorristas, bomberos, personal de COPECO, nuestras fuerzas del orden, soldados, oficiales del 911, la policía nacional, guías de familia, miembros de las iglesias, y a todos los servidores públicos que siguen cuidando de nuestra salud y nuestra seguridad, estos son los nuevos héroes de Honduras.

Debemos seguir trabajando en los procesos de integración. Juntos podemos convertirnos en la séptima economía del continente. Juntos tenemos más opciones de competir con un mundo altamente competitivo y globalizado.

Atrás se quedaron las diferencias infecundas porque todos los países, tarde o temprano, logramos entender que el mejor negocio para nuestros pueblos es trabajar por el bienestar común, haciendo de nuestros límites fronterizos verdaderas zonas de paz y desarrollo.

Hoy termino reconociendo a los hombres y mujeres en cada municipio que nos han permitido llevar la Operación Honduras Solidaria, para atender a millones de familias en necesidad. De igual manera la Operación Fuerza Honduras, triajes, brigadas médicas, a lo largo y ancho del país, trabajando de la mano con alcaldes y alcaldesas.

Alcalde Nasry Tito Asfura, a través suyo y con su liderazgo indiscutible en esta ciudad, y con su relación con los demás alcaldes y alcaldesas, quiero decirle a usted y al resto de los líderes de los gobiernos municipales, que nuestro Gobierno está dispuesto siempre a trabajar de la mano con ustedes, enfrentando el tema de salud y la reactivación de la economía. Admiramos su liderazgo y entrega.

Me despido citando las palabras del sabio José Cecilio del Valle:

“Si queremos que Centroamérica, nuestra digna patria, sea una nación independiente, libre y feliz, es necesario que hagamos todos el sacrificio que requiere la independencia”.

Nosotros seguiremos dando un paso más al frente, sin recelos, con espíritu integracionista.

¡Viva la Independencia!

¡Viva Honduras!

¡Viva Centroamérica”

Dios bendiga a Honduras, Dios Bendiga Centroamérica. Que Dios nos bendiga a todos.

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